NUITS ROUGESDirector: Georges Franju. Con Gayle Hunnicut, Jacques Champreux, Ugo Pagliai, Gert Fröbe, Patrick Préjean. Francia, 1974.
Una vez más se cuela en el Desván una película moderna; mas de nuevo, créanlo,
es con causa más que justificada. Les traigo hoy el que tal vez sea el más genuino ejemplo de cine-folletín de todos los tiempos, realizado a contracorriente, como siempre, por Georges Franju, un heterodoxo a quien la crítica oficial siempre ha tratado con simpatía. Y los fans, con verdadera devoción. 
Viene de Francia, el país de Fantomas, del Doctor Cornelius, de Arsenio Lupin, Feuillade y Adele Blanc-Sec. Rinde justicia a tal tradición, que no son estas Noches Rojas sino inmensa fiesta homenaje en la que no falta ni uno de los motivos, los iconos o los lugares comunes del más extravagante folletín.
Y eso que es de fecha reciente, 1974.
Una vez más se cuela en el Desván una película moderna; mas de nuevo, créanlo,
es con causa más que justificada. Les traigo hoy el que tal vez sea el más genuino ejemplo de cine-folletín de todos los tiempos, realizado a contracorriente, como siempre, por Georges Franju, un heterodoxo a quien la crítica oficial siempre ha tratado con simpatía. Y los fans, con verdadera devoción. 
Viene de Francia, el país de Fantomas, del Doctor Cornelius, de Arsenio Lupin, Feuillade y Adele Blanc-Sec. Rinde justicia a tal tradición, que no son estas Noches Rojas sino inmensa fiesta homenaje en la que no falta ni uno de los motivos, los iconos o los lugares comunes del más extravagante folletín.
Y eso que es de fecha reciente, 1974. Es versión condensada -feature version, que dicen los americanos- de un serial de ocho episodios, L´Homme sans visage, que dirigiese Franju para la televisión gabacha y que fue emitido aquí, en la española, hace algún tiempo, recién muerto Franco como quien dice.
Su narrativa no puede evitar, pues, cierto atropello.
Su narrativa no puede evitar, pues, cierto atropello. Mejor. Mucho mejor. Antes de que transcurran diez minutos ya nos hemos topado con un tesoro templario, un enmascarado,
una máscara de hierro, bóvedas y pasadizos, un señor disfrazado de vieja (como Lon Chaney en The unholy three o Lionel Barrymore en Muñecos infernales), un doctor loco con perilla que fabrica zombies asesinos sometidos a su voluntad... ¡El ojo no da crédito a semejante despliegue! .png)
una máscara de hierro, bóvedas y pasadizos, un señor disfrazado de vieja (como Lon Chaney en The unholy three o Lionel Barrymore en Muñecos infernales), un doctor loco con perilla que fabrica zombies asesinos sometidos a su voluntad... ¡El ojo no da crédito a semejante despliegue! .png)
Va la cosa del enfrentamiento entre el Hombre sin Rostro, genio criminal que preside una organización de enmascarados, y la Orden Secreta de los Caballeros del Templo de Jerusalén,
custodios de un fabuloso tesoro que sus antepasados trajeron de América antes que Colón, con la idea de financiar una nueva Cruzada.
custodios de un fabuloso tesoro que sus antepasados trajeron de América antes que Colón, con la idea de financiar una nueva Cruzada. Lo más atractivo del folletín de ambiente urbano es su insinuación de la existencia de una realidad oculta y subterránea, que ante nuestros ciegos ojos discurre paralela, y hasta continúa en secreto,
a la que se impone desde despachos oficiales y centros del poder. Dimensión alternativa mágica, como evidencia su ubicación en el subsuelo, plagada de ritos, disfraces y mensajes para los iniciados. .png)
a la que se impone desde despachos oficiales y centros del poder. Dimensión alternativa mágica, como evidencia su ubicación en el subsuelo, plagada de ritos, disfraces y mensajes para los iniciados. .png)
Hay una fuerte conexión con el fantástico mexicano más loco. Tanto por sus aires paupérrimos, como por el hecho de que el mad mex es el único cine que tampoco muestra empacho alguno en trasladar los esquemas del folletín decimonónico más desquiciado hasta los tiempos y lugares de hoy en día.
Por no mencionar algunos excesos muy propios de los charros que aquí se dan profusamente: ese médico demente que planea defender las fronteras con ejércitos de zombies hibernados; la pelea final con metralletas entre Templarios y Sectarios...
Por no mencionar algunos excesos muy propios de los charros que aquí se dan profusamente: ese médico demente que planea defender las fronteras con ejércitos de zombies hibernados; la pelea final con metralletas entre Templarios y Sectarios...
Como sucede en las portadas de los folletines, las escenas más extraordinarias se muestran desde un prisma cotidiano, sin asomos expresionistas ni (apenas) alardes estéticos.
Franju se defiende perfectamente sin ellos, equilibrista consumado como es. Cine secreto, popular, hecho de ironía y emoción, que yo, desde luego, pienso agradecerle siempre.
Franju se defiende perfectamente sin ellos, equilibrista consumado como es. Cine secreto, popular, hecho de ironía y emoción, que yo, desde luego, pienso agradecerle siempre.

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